Cómo encontrar un hotel barato en Paris

Cualquiera que haya planeado un viaje a París ha soñado con alojarse en un pequeño y pintoresco hotel en una bonita plaza o en una estrecha calle lateral, justo en medio de un barrio con encanto.

¡Puedes hacerlo!

Los hoteles en el centro de París son en mayoría pequeños, con encanto, bien situados y de precio moderado en comparación con los de las grandes ciudades comparables. Los albergues juveniles y de viajeros también se encuentran bien ubicados y son asequibles.

En cuanto a los pequeños hoteles con encanto, cada habitación es única. No hay “habitaciones estándar” de tamaño, forma, mobiliario y comodidades uniformes. En un mismo pequeño hotel se pueden encontrar encantadoras y grandes habitaciones. En los hoteles menos costosos de una y dos estrellas, también puedes encontrar una variedad de instalaciones, desde habitaciones con sólo “EC” (agua corriente, es decir, un fregadero), a los que tienen ducha o baño privado; es por ello que se debe de tener en cuenta que las habitaciones pueden o no tener baño privado.

Tener en cuenta que una habitación con ducha o bañera no significa necesariamente que la habitación tiene un baño también. Hay habitaciones con aseo y ducha, habitaciones con sólo aseo, y habitaciones con sólo ducha. La tendencia en estos días es renovar los pequeños hoteles y poner una ducha, wáter y lavabo en cada habitación, por lo que las habitaciones maravillosamente baratas sin baño están disminuyendo en número.

Impuestos y servicio incluido

Todos los impuestos y cargos de servicio están incluidos en el precio de la habitación. No se añadirán a su factura al final de su estancia, como es costumbre en algunos países (como los Estados Unidos).

El desayuno no está normalmente incluido en el precio de su habitación, aunque algunos hoteles pueden incluirlo, o requieren que lo compre, especialmente durante la temporada alta de turismo de verano. El desayuno está siempre disponible con un cargo adicional en un hotel, por lo general de 8 € a 12 €, a veces más.

Hoteles de aeropuerto

Encontrar un hotel cerca de París-Charles de Gaulle aeropuerto puede ser confuso, así que he pensado todo para ti. Aquí está toda la información.

Si llega a París sin reserva de hotel (¡definitivamente no es una buena idea!), La Oficina de Turismo y Congresos de París le ayudará a encontrar una habitación en ese día por una tarifa. Es mejor utilizar Booking.com, un socio de FranceTravelPlanner.com, para consultar las tarifas y disponibilidades de las habitaciones de antemano, o incluso el día de su llegada.

En verano, este servicio es susceptible de ser muy demandado, y puede haber una gran cantidad de personas esperando, así que llegar temprano. Lo mejor es planear con anticipación.

Vargas Llosa o la reivindicación del español

Vargas Llosa es mucho más que un magnífico creador de historias y de personajes, es, sobre todo, un intelectual en el sentido más amplio de la palabra; un intelectual que ha ido construyendo un ideario desde la lealtad a unos principios que en su juventud le llevaron a militar en la izquierda más radical para evolucionar hacia el liberalismo más ferviente.

Premio Nobel de Literatura

Acogemos con especial satisfacción la concesión del Premio Nobel de Literatura al escritor peruano Mario Vargas Llosa, un reconocimiento que, en el caso de este escritor, tiene un significado muy especial, no sólo porque con ello se hace Justicia al eterno candidato al Nobel, sino porque, además, se viene a reconocer la importancia y el valor de la segunda lengua más hablada del Mundo después del chino: el español.

Efectivamente, Mario Vargas Llosa como escritor hace ya bastantes años que merecía el Nobel de Literatura en reconocimiento de una vida al servicio de la Literatura con mayúsculas, una vida en la que el autor de obras tan insignes como “La ciudad y los perros”, “Pantaleón y las visitadoras” o “La Fiesta del Chivo”, entre una miríada de obras más, obtiene al final el reconocimiento debido gracias a su última creación “Cartografía de las estructuras del poder y aceradas imágenes de la resistencia, la rebelión y la derrota del individuo”, tras años en los que no pocas críticas han recibido algunos de los galardones concedidos por la Academia Sueca precisamente por lo injusto que resultaba el constante olvido hacia el escritor peruano en favor de autores que poco o nada han aportado a la literatura universal, injusticia a la que se unía el que, desde 1990, no se otorgara el Nobel de Literatura a ningún autor en español (recordemos que aquel año se otorgó a Octavio Paz).

Y es que Mario Vargas Llosa parecía resultar un personaje incómodo en este Mundo en el que lo “políticamente correcto” y el “pensamiento único” campan a sus anchas, líneas de pensamiento a los que la Academia Sueca estaba adscrita desde hace décadas, líneas ideológicas en las que el liberalismo y la defensa del individuo que desde siempre predicó el autor peruano tenían difícil cabida; ciertamente, un personaje incómodo para una Academia Sueca adscrita tradicionalmente a la socialdemocracia, Academia que intentó eludir el merecido reconocimiento al autor peruano a toda costa, con decisiones muchas veces incomprensibles y rayanas incluso en lo ridículo. Efectivamente, Mario Vargas Llosa parecía un personaje molesto, siempre fiel a su ideario político y defensor de una lengua, el español, que muchos intentan arrinconar, especial y paradójicamente en España, una combinación de pensamientos explosiva en nuestros días que le ha granjeado bastantes enemigos, especialmente desde el lado de la progresía.

El premio como reconocimiento a una lengua moderna y atractiva

Tras conocer que le habían concedido el Nobel de Literatura, Vargas Llosa afirmó que “este premio es el reconocimiento a una lengua moderna y atractiva” refiriéndose al español, “un reconocimiento al mundo del que vengo, el mundo de la lengua española”, afirmaciones éstas que no son más que la reafirmación del compromiso del autor con la segunda lengua más hablada del Mundo, la lengua de Cervantes, del Siglo de Oro, la lengua de los Descubrimientos, la que hablan cientos de millones de personas y que más empuje y crecimiento ha tenido en las últimas décadas en todo el Mundo, incluso allí donde se la persigue y se la prohíbe vulnerando los Derechos Humanos y Libertades Fundamentales, tal y como ocurre, paradójicamente, en muchas partes de España ante la pasividad y complicidad de sus autoridades políticas y culturales, ignorantes de que el Mundo se extiende más allá de las estrechas lindes de su villorrio y de que la lengua es un instrumento de comunicación y unión, no un arma arrojadiza y de división.

Ciertamente, coincidimos con Vargas Llosa en ese orgullo de pertenecer a la comunidad hispanohablante, una comunidad con luces y sombras pero que, desde luego, ha aportado y aporta a la cultura universal grandes obras, como las del propio Vargas Llosa que nos acercan a historias y personajes muchas veces surrealistas a la vez que llenas de contenido en el que la defensa del individuo frente al colectivo y del racionalismo occidental frente a “experimentos” ideológicos que anteponen los delirios de unos pocos a la propia naturaleza humana, unos personajes y contenidos elaborados y que no son más que el resultado de observar la sociedad que rodea al autor, la receta infalible para producir obras literarias que, con el paso de los años y, quizás, los siglos, se convierten en grandes obras de la literatura universal en la que el español ocupa y ocupará siempre un lugar importantísimo e imprescindible.

Pero Vargas Llosa es mucho más que un magnífico creador de historias y de personajes, es, sobre todo, un intelectual en el sentido más amplio de la palabra; un intelectual que ha ido construyendo un ideario desde la lealtad a unos principios que en su juventud le llevaron a militar en la izquierda más radical para evolucionar hacia el liberalismo más ferviente, desengañado de aquellas ideologías que tanto daño hicieron y amenazan con hacer aún hoy día a América Latina y convencido de que la única ideología válida es aquella que tiene en su centro al individuo y su libertad frente al colectivo y la masa, todo lo cual le ha granjeado enemigos de uno y otro lado, enemigos, en fin, del individuo y su libertad. Y fue precisamente esa fidelidad a su ideario liberal la que le hizo dejar su país, Perú, cuando su incursión política contra el fujimorismo le valió una campaña de descrédito desde prácticamente todos los medios de comunicación controlados por el régimen, recalando en su huida en España, en concreto en la Barcelona cosmopolita e integradora de antaño, muy diferente a la excluyente y provinciana de hoy, una ciudad que le recibió con los brazos abiertos y le permitió convertirse en el gigante de la literatura y del pensamiento occidental que es hoy; no en vano, al conocer la noticia de la concesión del Nobel, Vargas Llosa afirmó que “España me salvó de convertirme en un paria, la quiero muchísimo”, un agradecimiento que nos muestra la humildad de quien obtuvo la nacionalidad española para ofrecer a nuestro país lo mejor de si mismo, de su obra, de su pensamiento, desde la sencillez y el trabajo, aportando a nuestra literatura universal un nuevo valor, un nuevo nombre que se inscribirá con letras de oro junto a los grandes nombres de la literatura española que han ido forjando durante siglos una de las lenguas más dinámicas y pujantes, símbolo e instrumento de comunicación de una de las comunidades de hablantes más rica y abierta del Planeta: la comunidad de hispanohablantes.

Por fin se ha hecho Justicia con uno de los más grandes de la literatura española, con lo que se hace Justicia también con una de las más grandes y universales literaturas: la española. Se hace así Justicia también con la segunda comunidad más importante de hablantes del Planeta, lo que debería hacernos reflexionar a los hispanohablantes y tomar conciencia sobre el patrimonio que compartimos cientos de millones de personas y que empleamos día a día como herederos de siglos y siglos de Historia que han ido conformando un tesoro común que Vargas Llosa modela como nadie para acercarnos a la realidad que nos rodea construyendo historias y personajes que quedarán por siempre en la memoria común de todos los que hablamos y queremos esta gran lengua: la lengua española. Enhorabuena a Mario Vargas Llosa y a todos los que nos enorgullecemos de tener la inmensa fortuna de poder disfrutar de su obra.

El Uptown de Manhattan

El Uptown de Manhattan es la parte más alta de la isla. Quizás es la parte menos visitada y conocida de Manhattan, pero, sin embargo, sin duda contiene atractivos que te harán adoptar una perspectiva diferente de Nueva York.

En el Uptown de Manhattan se encuentran los siguientes vecindarios: Upper West Side, Upper East Side, Harlem, Spanish Harlem, Washington Heights, Hudson Heights, Manhattan Valley, Manhattanville, Morningside Heights, Marble Hill e Inwood.

De estos vecindarios, el más conocido es Harlem, el cual sigue conservando una mala fama injusta, ya que no queda nada de aquél Harlem que veíamos en las películas, de delincuencia y bandas.

Sin embargo, Harlem sigue conservando el simbolismo que lo identificó en los 70 como centro de los EE.UU. en la reivindicación de la comunidad afroamericana por sus derechos civiles, aunque con algunos cambios sustanciales que lo han convertido hoy día en un centro turístico singular para viajeros que buscan algo diferente.

Sin embargo, Harlem no nació de la mano de la comunidad negra, sino que su origen se encuentra en las comunidades irlandesas, italianas y judías que a finales del siglo XIX se desplazaron hacia el Uptown de Manhattan, situándose en lo que hoy es Harlem. La comunidad negra aparecerá en escena en los años 20, cuando los afroamericanos procedentes del sur de los EE.UU. comenzaron a desplazarse hacia Nueva York, encontrando aquí su asentamiento definitivo, convirtiéndolo en los años posteriores en todo un símbolo de la lucha de la comunidad negra por sus derechos.

En Harlem se encuentra actualmente lo más auténtico de la tradición afroamericana, de su música, su arte y su cultura. No en vano, Harlem dio a luz a artistas tan significativos como Duke Ellington, lugar donde hoy puedes disfrutar de las más auténticas veladas de jazz en un ambiente incomparable, e incluso puedes disfrutar del mejor jazz de forma gratuita en los siguientes locales, entre otros:

92nd Street Y: Está situado en el Upper East Side, en el 1395 de la Avenida Lexington.
Decade: También está situado en el Upper East Side, en el 1117 de la First Avenue.
Delacorte Theater in Central Park: También en el Upper East Side, en el cruce de 81st con Central Park West.
Gishen Cafe: Está situado en Pleno Harlem, al final de la Quinta Avenida, en el número 2150.
Langston Hughes Audoritorium at The Schomburg Center: Está también en el corazón de Harlem, en el 515 del Malcolm X Boulevard.

Pero si buscas vivir una experiencia auténtica (de pago, claro) debes visitar el Cotton Club, situado en 666 W 125th street. Es algo caro, pero, sin duda, no debes dejar de visitarlo si visitas Harlem. Es una experiencia única.

Harlem es un lugar mítico del Uptown de Manhattan, en el que, además de buena música, encontrarás un ambiente único, cada vez más orientado hacia un tipo de turistas muy especial que buscan experiencias diferentes en Nueva York. No te lo puedes perder y te puede interesar la página de Big Apple Jazz Tours, ya que por unos $50 te preparan un circuito completo de Jazz por Nueva York.

Y otro lugar imprescindible en el Uptown de Manhattan es el Spanish Harlem, donde, como su propio nombre indica, se concentra buena parte de la comunidad hispana de Nueva York, desplazando así a la antigua comunidad italiana que se ubicaba en este barrio. En el Spanish Harlem es imprescindible pasear por la 116St entre la Tercera Avenida y la Avenida Lexington, donde encontrarás tiendas de todo tipo al más puro estilo latino, así como los locales más variopintos de ambiente latino. Por cierto, imprescindible probar los “cuchifritos”.

Para conocer a fondo el Uptown de Manhattan te puede interesar la página de Harlem Heritage Tours, ya que preparan circuitos muy completos por toda esta zona a precios increíbles (desde $20).

El Uptown de Manhattan es una de las zonas más desconocidas para quienes visitan Nueva York, pero, desde luego, es una de las zonas más encantadoras de Manhattan y que en los últimos años ha vuelto a renacer.